Cuando era niño, a comienzos de los 80’s, mi papá una vez me regaló una bolsa llena de pequeñas figuras de plastico que representaban soldados. Los observé detenidamente. Tenía todo lo que uno espera ver en un soldado: rifles, granadas, cascos, bolsillos para municiones y otros artilugios. Todos ellos excibían diferentes poses. Unos acostados al modo de francotirador, otros lanzando granadas, algunos mirando a través de binoculares, etc.

Con el tiempo fuí creciendo y poco a poco los fuí perdiendo, hasta que practicamente no conservé ninguno. Muchas veces paseando por las calles de mi ciudad, ví algunos de estos soldados, escondidos en las gramas, o enterrados en la arena. Muchos de ellos en buen estado, otros masticados, tal vez por algún perro u otro animal.

Pero con el paso del tiempo, es cada vez más difícil, encontrar estos soldados verdes de plástico. El año pasado, en una miscelánea, encontre un paquete de ellos que eran vendidos a un precio ridiculamente barato. La dueña de la miscelánea me preguntó si los necesitaba para alguna piñata, y fue ahí que descubrí, el destino actual de estos soldados. Ya no eran más juguetes de diversión para niños que soñarón con ser soldados. Se han convertido en un simple relleno de una piñata.

Atrás quedarón esos tiempos, cuando un grupo de niños, los ponían en fila, y les lanzaban piedrecitas para derribarlos y así ganar, quién más soldados de estos derribase.

Es triste, ver como día a día los juguetes simples, cada día entusiasman menos a los niños de hoy…

Recuerdo que una vez marque a un soldado de estos en la parte de abajo, con mi nombre: VLADIMIR. Si llegás a encontrar un soldado de plástico con este nombre, escríbeme un email. Tal vez tengas en tus manos, un pedazo de mi niñez….

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