La investigación revela que los amantes del heavy metal son delicados y dulces, y los fanáticos del jazz, creativos y cultos. Los que van a la ópera, prósperos y educados.
¿Quién dijo que los fans del heavy metal eran chicos rudos? Según una investigación sobre gustos musicales y personalidad, detrás de las camperas de cuero, las melenas y las motos estridentes, se esconde un carácter suave y dulce. El mismo estudio, a cargo del profesor Adrian North, de la Universidad Heriot-Watt de Escocia, también reveló la relación entre otros géneros musicales como el jazz, el rock, la música clásica y la indie, con la forma de ser de sus seguidores.

A partir de una muestra entre más de 36 mil personas de todo el mundo, en la que los investigadores preguntaron las preferencias entre 104 estilos de música diferente, se constataron algunas obviedades y se descubrieron otros vínculos menos evidentes. “La gente a menudo define su sentido de la identidad a través de su gusto musical, sus prendas de vestir, la elección de determinados bares para salir o el empleo de ciertas palabras del argot”, señala North.

Los amantes de la música clásica y el jazz, por ejemplo, son personas creativas y cultas. Los que prefieren a Bach, Mozart y Vivaldi son extrovertidos, mientras que los compradores de discos de Miles Davis y John Coltrane, tímidos. Los seguidores de la ópera son prósperos y educados. En este caso, el aforismo también podría ser: dime qué escuchas y te diré de qué clase social eres. Más llamativo es descubrir que los poperos –género bien amplio que puede ir desde Britney Spears hasta U2– son personas trabajadoras. Quién hubiera dicho que uno de los estilos más livianos y banales sería el estandarte de la cultura del trabajo.

Les ganan, sin embargo, los adeptos al country: ellos sí que trabajan duro al ritmo de James Taylor y su Handy Man. Y sin tantas estridencias porque, según el estudio, son bastante tímidos. La peor parte les tocó a los amantes de la música indie, es decir, la que circula por fuera de los ámbitos comerciales y corporativos: tienen la autoestima realmente baja. Todo lo contrario a lo que les sucede a los raperos, extrovertidos y seguros al máximo. Los seguidores de Amy Winehouse, en tanto, llevan las de ganar: los fans del soul son definidos como creativos, extrovertidos, dulces y contentos consigo mismos y, además, tienen la autoestima alta.


Entre las preguntas que formaron parte del cuestionario de la encuesta figuran: “¿cuál fue el primer álbum importante en tu vida? Mientras lo escuchabas, ¿sentías que estaban pasando cosas felices en tu vida? ¿Te hacía pensar en todo lo bueno que había sucedido en el pasado? ¿Te generó optimismo hacia el futuro? ¿Pensaste que la relación con tus padres empezaba a cambiar? ¿Te diste cuenta de quién eras realmente?”. Una decena de preguntas de este tipo fueron las que respondieron miles de voluntarios.

Y con los rockeros no hay dudas: son los chicos rebeldes del planeta. Lamentablemente no se publicaron resultados sobre los fanáticos de la cumbia y el tango, pero si alguno quiere comprobar cómo lo definen los géneros nacionales, puede hacerlo: el profesor North sigue buscando voluntarios en http://www.peopleintomusic.com.

Fuente: http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=11593

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