Aquellos que rondamos los 30 tuvimos un privilegio único en la historia de la humanidad: fuimos contemporáneos de una docena de profetas y Mesías como para elegir el que más nos guste.

Y era lógico que suceda: Jesús y Buda llevan más de 2000 años de asueto y el de los judíos ni siquiera dio el presente todavía. Ya había pasado un tiempo bastante prudencial. Por eso, y en oposición al silencio mesiánico, surgieron un montón de oportunistas con una respuesta para todo. Porque si hay algo que todos tenemos son preguntas:

Persona: ¿por qué el Tsunami barrió con nuestra casa y todas nuestras pertenencias?
Profeta: No es lo material lo que da sentido al jarrón sino el vacío que le permite llenarlo. Debes aprender a desapegarte de lo material. Medita eso hermano y encuentra el amor.
Persona: ¡Pero la Nona y el pichicho también estaban adentro de la casa que se llevó el Tsunami!
Profeta: A veces Dios obra de maneras misteriosas.

Incluso para las peores calamidades tienen una respuesta. El primero de estos chantas fue Sai Baba. 

Yo soy la Belleza Suprema…» (Sai Baba, parafraseando las palabras de Krishná -¡No puedo más! ¡Mírenlo bien!-).
Todo empezó con un viaje religioso de Silvia Pérez(la del Olmedo y Porcel). Y digo viaje religioso porque las viejas divorciadas nunca van de vacaciones. Las viejas divorciadas, si todavía menstrúan, se van de Shopping a Miami. Y si son menopáusicas: hacen viajes religiosos.

Parece que Silvia llevó las tangas a la casa de empeño y se tomó un avión a India a seguir a un negro con porra que andaba en batón fluorescente. Un disparate. Si de verdad surgiera hoy un mesías, yo creo que sería un tipo elegante, de hablar pausado y buena presencia.

Cuando Silvia volvió, estaba tan entusiasmada que se convirtió en vocera oficial del negro (hago notar que Silvia siempre termina hablando de un negro en las entrevistas) y declaró que Sai Baba tenía poderes ilimitados que trascienden el potencial humano (¿no que se están imaginando Sai Baba vs Dragonball Z?) pero que “por su extrema humildad se niega a mostrarlos al mundo” (dejame de joder…).

– ¡Che! ¡Sai Baba! ¡Pegate una levitadita!
– No da. Me parece muy pedante con tanto público.

¿De verdad la gente puede ser así de pelotuda?

La realidad es que Sai Baba tiene denuncias por abuso sexual y fraude financiero: yo para negro chanta converso prefiero a Pocho la Pantera.

El segundo fue Osho, el Mesías que invitando a sus seguidores a desprenderse de lo material se armó una flota de 90 Rolls-Royce.

¿Usted le compraría un auto usado a este tipo? ¿Dejaría a su hija de 14 sola con él?
Osho era un insano que creía ser la reencarnación de Buda. El problema fue que millones de insanos le creyeron.

Las claves del éxito de Osho fueron agarrar un pedacito de cada religión, proclamar la liberación sexual y armar un discursito con ribetes individualistas y subversivos que calaba hondo entre putihuecas con vocación de especiales y viejitos gagá que querían garcharse a las putihuecas. Entre ellos podemos citar al ridículo de Hanglin que, cuando se cansó de lucir sus escrotos lánguidos por 5 minutos de televisión, se hizo fan de Osho para explicar el movimiento en revistas y medios gráficos.

Lo que los fanáticos de Osho nunca mencionan es que está debidamente documentado que el tipo era drogadicto y delirante: el negro se armaba unas jarras locas con Diazepam, Valium y óxido nitroso y empezaba a tirar vaticinios.

Según Osho el fin del mundo llegaría en 1999, pero antes estaríamos todos muertos de sida (salvo sus seguidores que podían garchar a diestra y siniestra, pero “debían hacerlo con guantes de látex y no darse besos para no contagiarse”).

Tiempo después lo agarraron llevando un millón de dólares en joyas a las Bahamas y lo encarcelaron. Cuando salió en libertad empezó una exitosa carrera como Gangsta Rapper (esto no está probado pero creo que el siguiente testimonio fotográfico es revelador).

¡Osho es el negro Snoop!
Y la nueva movida hoy es El Secreto o la Ley de la Atracción.

Para que estas creencias pelotudas trasciendan tienen que afirmar un disparate que desafíe nuestro sentido común: sólo así los medios de comunicación se hacen eco de estas incoherencias multiplicando su alcance.

Txumari Alfaro, por ejemplo, era un viejito simpático que hablaba de remedios caseros y nos invitaba a combatir la calvicie untándonos el cuero cabelludo con caldos de nuez moscada, berberechos y achicoria.

A nadie le importaban esas boludeces hasta que un día nos sugirió que bebamos nuestra propia orina para vivir más saludables. Ese día el mundo entero supo de él. ¡El tipo quería que nos tomemos nuestro jodido meo de la mañana!

– Y dígame entonces, ¿qué propone su dogma para purificar nuestros espíritus?
– Lo mejor para purificar el espíritu es clavarse el meñique izquierdo hasta la tercera falange en el orificio del culo y silbar La Marsellesa todas las mañanas con el culo apuntando al Oeste. Es incómodo, pero realmente te cambia la vida.

Cuánto más desopilante es el desvaríe, más espacio vas a lograr en los medios. La Ley de la Atracción es el disparate del momento. La película fue vista por millones de personas y el libro se agota de los estantes de todas las librerías.



La Ley de la Atracción dice que si pensás mucho en algo, ese algo te pasa.

Suponete que te dio el dengue. Vos pensás que fue porque sos un cabeza que vive en el culo del mundo con clima tropical en pleno junio y encima apilaste las Pirelli P44 del Duna en el fondo del jardín.

No. ¡Fue porque “pensaste” en el dengue y lo llamaste con la mente!

La mente es una puta desgraciada que tira aviones, genera epidemias y causa catástrofes naturales, pero por suerte también atrae la salud, la fortuna, la fama y la juventud. No importa el esfuerzo que dediquemos a una tarea, lo que hay que hacer es pensar mucho en eso que más deseamos.

Sin saberlo yo vengo aplicando la Ley de la Atracción desde hace años, lo que no entiendo son los tiempos que hay entre la visualización y la concreción del deseo. Pero esto no debería demorarse más: ya llevo 15 años imaginándome a todos los gatos de Sofovich haciéndose un buche de garompa todos los días y hasta ahora no pasó nada.

Yo no sé cuánto tiempo más piensa tomarse esta mierda de la Ley de la Atracción
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